Título original: Fall of Giants
Autor: Ken Follett
Saga: The Century
Editorial: Plaza y Janés
Traducción: Ana Alcaina Pérez
Páginas: 1024
ISBN: 9788401337635
Año: 2010
Precio: 6,99€ (Kindle) / 12,95€ (Tapa dura de bolsillo) / 24,90€ (Tapa dura)
Sinopsis: La historia empieza en 1911, el día de la coronación del rey Jorge V en la abadía de Westminster. El destino de los Williams, una familia minera de Gales, está unido por el amor y la enemistad al de los Fitzherbert, aristócratas y propietarios de minas de carbón. Lady Maud Fitzherbert se enamorará de Walter von Ulrich, un joven espía en la embajada alemana de Londres. Sus vidas se entrelazarán con la de un asesor progresista del presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, y la de dos hermanos rusos a los que la guerra y la revolución les ha arrebatado su sueño de buscar fortuna en América.
Tras el éxito de Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin, Ken Follett presenta esta gran novela épica que narra la historia de cinco familias durante los años turbulentos de la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y la lucha de hombres y mujeres por sus derechos.
Quién diría que esta obra no es una enciclopedia sobre la Primera Guerra Mundial con esa gran cantidad de detalles sobre ella. Lo repito, quién lo diría. Este fue el libro que me introdujo en el mundo de Ken Follett. No esperaba mucho de él, dado que pese a que se han filmado series y películas de, por ejemplo, Los Pilares de la Tierra o Un Mundo sin Fin, este escritor es considerado un "escribe-tochos", y eso me daba miedo a abandonar el libro. Gracias a Dios, eso no ha ocurrido.
Os explico un poco. Situémonos en el contexto histórico. Es 1911, cuando tuvo lugar la coronación del rey Jorge V. Ese día comienza a trabajar en la mina del pueblo un chiquillo de trece años, William Williams, conocido como Billy. Gracias a él esta enciclopedia histórica se va desenrollando como un rollo de papel higiénico en más de 40 capítulos.
Billy tiene una hermana, Ethel, que trabaja en una mansión cercana (la ficticia Ty Gwyn) como criada. Es en este, valga la redundancia, gigante edificio, donde se van a reunir para cenar los personajes que protagonizarán la gran mayoría de los capítulos del libro. Británicos, alemanes, rusos, estadounidenses... los allí presentes representan la aristocracia que persistía en aquella época. Aquí aparece uno de los graves defectos de esta obra, y es la ausencia de personajes franceses. Ken se debió dar cuenta cuando estaba escribiendo la mitad de la obra, ya que dedicó parte del trabajo diplomático de uno de los británicos a intentar solucionar este error sin mucho éxito, ya que no conocemos prácticamente los movimientos políticos de Francia, y lo que conocemos es por boca de ese personaje.
Mezclándose con los capítulos de esta cena, leemos capítulos donde nos presentan a los personajes de esos mismos países pertenecientes al pueblo llano. No los voy a nombrar uno por uno para no spoilear (pese a que ya os haya dicho a los galeses jeje). Todos ellos sufren las consecuencias de la pobreza de la que no pueden huir debido a la inmovilidad social que existía en aquella época en la que la sociedad se dividía entre el proletariado y los burgueses. Buen aditivo para relatar de primera vista lo que sucederá a lo largo de la obra, ¿no?
Después de esta cena en Ty Gwyn, donde algunos asistentes de diferente nacionalidad (o no) se van a enamorar con un sentimiento de atracción que persistirá durante toda la novela, es cuando se empiezan a tensar las relaciones diplomáticas entre las distintas naciones, que llevarán a las conspiraciones entre diferentes países. Estas conspiraciones son las que conducirán un par de años después a la Primera Guerra Mundial, la Primera Guerra Moderna, o, como muchos la conocen, la Gran Guerra.
En medio de este estallido, el proletariado de todo el mundo protesta por las pésimas medidas de seguridad de su lugar de trabajo, debido a los continuos accidentes con fallecidos que se suceden, y por una mejora de su horario laboral y salario. Con estas manifestaciones, explotará otro conflicto muy influyente para nuestra vida actual, la lucha por la mejora de las condiciones laborales.
Para colmar el vaso, cae una gota que fue fundamental para que las mujeres fueran subiendo peldaños. Estos peldaños intentarán llegar a un fin común para todas las personas de sexo femenino, utilizando medios como la creación de nuevos movimientos sufragistas que no todas las mujeres apoyan. Sí, estamos ante la búsqueda de la igualdad entre sexos.
Nadie se salva de la Gran Guerra (ya les gustaría), ni siquiera la aristocracia, que entrará al ejército con un rango superior que el pueblo llano no podrá alcanzar en toda su carrera militar. Esto generará malestar, ya que los burgueses no tienen instinto militar de nacimiento (no todos), y esta práctica tuvo graves consecuencias humanas en las más conocidas batallas de la Primera Guerra Mundial.
Entre todo el lío que se ha montado, con dimisiones incluidas, todos los burócratas se moverán a lo largo del libro para contactar con compañeros del bando contrario o del suyo propio, casi todos amigos de la antes dicha cena en Ty Gwyn, con el objetivo de sonsacarles información (los enemigos no son tontos, sueltan lo que ya saben, pero sólo en lo militar y diplomático) sobre las estrategias políticas y militares de sus países. Pero falta el factor romántico, que lo protagonizará la búsqueda de noticias sobre la pareja del otro, ya que, como he dicho antes, hay algunos que son novios, pero al ser de diferentes bandos la guerra les ha separado. A veces que Ken se detiene demasiado en los detalles de los actos sexuales. Estamos ante una novela histórica, ¡no romántica!
Con todos estos movimientos, llegamos casi al final del libro, y con ello, al final de la guerra y sus tratados de paz, que se relatan con gran detalle. Pero falta algo, y ésa es la Revolución Rusa, que protagonizará Lenin y algunos personajes principales del mismo país. Se dedica un buen trozo de la obra a este tema, más o menos trescientas páginas. Os aseguro que es entretenida y nos puede enseñar lo que podría ocurrir en una revolución actual, viendo los tiempos que corren.
En conclusión, este libro os gustará si queréis conocer la desafortunadamente olvidada Primera Guerra Mundial. Tiene alguna faltilla de ortografía que solo ocurre una vez, pero nada importante en general. También hay partes del libro que pueden provocar que lo abandones por su lentitud y poca información y otras donde te devorarás las páginas. A veces da la sensación de que La Caída de los Gigantes podía haber sido una obra más reducida.
VALORACIÓN
4 / 5

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